Oct 17, 2008

Atención al cliente

Hoy me tocó hacer una de esas diligencias donde tienes que ir a una oficina, avisar a la recepcionista lo que deseas hacer para que te indique que te sientes en la sala de espera y "esperar" a que te llamen. Como la diligencia afortunadamente debía ser realizada en un edificio enfrente a mi lugar de trabajo, la cosa en general circuló rápido. Pero tuve que presenciar una escena que pareciera repetirse en todos lados.

Una señora, que según parece observaba como otros clientes que llegaron despues de ella eran atendidos, se levantó y solicitó conversar con el supervisor o jefe del área. Las chicas, sorprendidas, pero sin poder ocultar sus rostros de "otra loca más", ignoraban a la señora, y le respondían que "el jefe era de otra área". Lo cual a mi parecer, era mentira. Simplemente no querían llamar a nadie.

Tuvo la señora que ir a donde se encontraban los ejecutivos de venta, para reclamar, lo cual una ejecutiva, de manera muy amable, solicitó a una de las chicas que prestaran atención a la señora.

Esto me parece inaudito. ¿Cómo es posible que en un área de atención al cliente, la desidia lo convierta en un centro de "desantención"?. Pareciera que de un tiempo para acá, las personas sienten que el trabajo es un castigo, y más cuando hay que trabajar con gente detrás de un mostrador. Definitivamente no es un trabajo soñado, pero me siento tentado a pensar en si de verdad los clientes se sentirían y responderían de manera tan "molesta".

¿Cuesta tanto formar a los recepcionistas en una verdadera atención al cliente?

¿Desde cuándo saludos y frases de cortesía como "Buenos días", "por favor", "disculpe", "muchas gracias", se volvieron obsoletas?

¿Por qué en las oficinas donde más clientes se atienden, como por ejemplo los bancos, es donde menos personal de atención al cliente está disponible?

¿Desde cuándo nos volvimos tan insoportables para que nadie nos soporte o se soporten?...

Simplemente, no lo sé.

Que tengan un buen día.

2 comments:

amigoplantas said...

Las empresas distinguen entre verdaderos clientes y simples mindunguis

Oscuridad said...

En una de las últimas elecciones llegué a la mesa electoral y dije "buenos días". A todas las personas se les alegró el rostro, y una chica incluso llegó a decir "al fin uno!".