Sep 22, 2010

Cuando los días dejan de ser como antes

Hace un par de semanas, me diagnosticaron migraña. Recuerdo estar en mi puesto de trabajo, y de repente, una figura similar a una cadena de ADN multicolor (predominando sobre todo los colores azul, morado y algo similar al rosado) apareció en mi monitor. Curiosamente, seguía apareciendo aún si cerraba mis ojos.

Me levanté y fuí al baño. Lavé mi cara y la figura fue desapareciendo. sentía ansiedad y mareo, y no lograba fijar la vista hacia algún punto. Me sentí totalmente fuera de lo común.

Y comenzó el dolor...

Cuando intenté llamar a mi esposa por el teléfono celular, sentí como un latigazo sacudiendo mi brazo derecho, desde el codo hasta mi mano, adormeciéndola. Movía mi mano, pero no sentía el tacto.

Esa noche fuí a mi cama con la esperanza de que pasara todo.

Al día siguiente, no pude incorporarme para asistir a mi trabajao nuevamente. El dolor seguía allí. -"Seguro pasará descansando" - me dije. Pero nada. Pasé el día terrible y no parecía acabar.

El fin de semana mejoré un poco, pero la sensación de presión y cansancio permanecía, y el inmutable mareo persistía.

El martes siguiente, la verdad, fuí preso del pánico. El malestar se incrementó considerablemente, pues ya no solo era presión, sino que comencé a sentir mi rostro como "acartonado". Sentía que se me dormía y no podía expresarme normalmente, además que mis pensamientos se hacían lentos y confusos.

"Listo" - pensé. "Un derrame".

Gracias a mi amiga L y la rápida acción de mi esposa, terminé en la sala de emergencias de un conocido centro asistencial. Y a pesar de los trámites, me atendieron rápidamente en comparación al resto de los pacientes, que se quejaban que tenían todo el día y no eran atendidos.

Luego de una evaluación y una resonancia de mi cabeza, aparte de revelar de que sí, tengo un cerebro, todo estaba físicamente en orden.

"Acabas de hacer una migraña" - sentenció la neurólogo.

Migraña. El nombre siempre me parecía que era algo como tener "telarañas dentro de tu cabeza". De inmediato, se me indicó tratamiento y control médico.

Cuando te duele un brazo, una pierna, sigues tu vida lo mejor que puedes. Pero, ¿cuando el dolor proviene de un lugar que no puedes tocar para calmarlo?.

Hoy, sigo con episodios de dolor y mareos. Aún sigo bajo medicación. Todas las referencias y bibliografías mencionan que son "dolencias comunes" y transmiten mensajes de calma. Pero no, no se siente "nada común" y lo menos que sientes es calma. Percibes un mundo alterado. Yo, que me gano la vina interpretando respuestas que provienen de un monitor de una PC, no puedo fijar la vista de forma sencilla. Si es un castigo por ser origulloso o vanidoso, no creo que haya una mejor lección que ésta.

Ante todas nuestras dolencias, nos preguntamos: "¿Qué hice para merecer esto?". Durante mi reposo reflexioné mucho, y descubrí que soy un hombre de poca fe. Creo en Dios y soy practicante de su iglesia, pero, descubrí que hace tiempo dejé de sentirme en su total presencia, pues me confieso nervioso, y en ocasiones, he tenido miedo.

"Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?" - dice un célebre proverbio de la Biblia.Pero en este mundo lleno de caos, ¡qué difícil se ha hecho sentir a Dios en estos días!. Las personas no sonríen, sienten odio. La maldad anda desatada. Si existe tanta maldad, ¿es prueba para los ignorantes de Dios de que la bondad y el bien existen?.

"I want to believe" - The X-Files, afiche de Fox Mulder.

1 comment:

esolano said...

Hace poco a mi cuñado le pasó algo similar, él es como decirlo... un adicto al trabajo. El médico le recetó descanso, mucho descanso y un poco de terapia para relajar músculos etc.